MUJERES LEEN A OTRAS MUJERES. Charla en la UNTREF

Libro publicado en el año 2010 donde pueden encontrarse los poemas leídos por Dri

Libro publicado en el año 2010 donde pueden encontrarse los poemas leídos por Dri

En el marco de los talleres extracurriculares que realizara la Secretaria de Extensión Universitaria junto con el Centro de Estudiantes de la Universidad de Tres de Febrero en el mes de octubre de 2013, fue posible realizar esta charla en la que convergieron distintas voces poéticas. Con la participación de María Teresa Dri como invitada especial, quien ofreció el relato de su experiencia y su trayectoria militante, el público también disfrutó de la lectura de textos de Susana Thénon, Irene Gruss, María del Carmen Colombo, Graciela Cros, Alicia Genovese, Estela Figueroa, y otros de generaciones más jóvenes como Leonor Silvestri, Victoria D Antonio y Melisa Papillo. La participación de los asistentes fue muy rica, se abordaron distintos aspectos de la condición de la mujer y tampoco faltó el pensamiento de los feminismos de las comunidades originarias, acompañados por las poéticas de Blanca Estela Colot y Liliana Ancalao.

Lo que se transcribe a continuación es la intervención de María Teresa Dri y la lectura de sus poemas. Con tiempo iremos publicando los audios de las leedoras que fueron Consuelo Fraga, Anahí Cao, Pamela Neme Scheij y Patricia Verón.

 

Hace quince años que vivo en Tres de Febrero. Les confieso honestamente que jamás en mi vida había pensado en publicar. Siempre me dijeron que escribía muy bien. Recuerdo cuando era chica, a una compañera le habían ayudado a hacer una composición, a mí no me ayudaron y me saqué  diez. Así que yo me puse ancha. Pero ahí quedó nada más. Cuando volví del exilio, porque fui monja y salí por un compromiso político a raíz de toda mi militancia en la época de López Rega, antes del golpe de Estado, en el 74, me detuvieron. En realidad me habían detenido ya tres veces. La cuarta no me largaron. Y salí por eso lo puedo contar. Salí tres meses antes del golpe. Estuve exiliada primero en Lima porque los países limítrofes estaban todos en dictadura, de modo que con un grupo de compañeros fuimos a Lima. Cuando el golpe, empezaron a detener brasileros, chilenos, argentinos, lo que fuera. Después supimos que era la operación Cóndor. De modo que yo con un compañero y un grupo de militantes de Lima nos pagaron el pasaje y me fui a Madrid. Allí anduve un poco en casa de compañeros, viviendo de lo que podía, aprendí con ese método yanqui a vender cosméticos, ese trabajo me habrá durado 15 días o un mes. Me fui de España a Francia. Les digo esto porque fue una experiencia  de refugiado que indudablemente cada uno tiene la suya y yo la puedo contar de modo que es un mandato interno que tengo de poder contarlo.

Cuando volví una madre de Plaza de Mayo que falleció hace poco, Laura Bonaparte, una mujer extraordinaria muy comprometida con los movimientos de mujeres. Ella me decía “mira, tenés que venir conmigo porque yo participo en una radio de las mujeres trans”. Una mujer muy polémica, y ella fue la que me dijo “María Teresa yo sé como escribís porque vos fuiste profesora de mis nietos y vos tenés que publicar”. Y el mandato lo hice interno. Así que volví a mi casa. Tenía un alto así de escritos que había traído del exilio, todos escritos a máquina en rojo, en negro, medio borroneados, y comencé a revisar para intentar armar algo. De modo que así salió el primer libro que tiene de autobiográfico pero muy mezclado en ficción aunque la columna vertebral del libro es autobiográfico. Todo esto para decirles porque comencé a editar. Y de este primer libro siguieron otros porque ese mandato interno de ser memoria, de luchar por la verdad y la justicia, continuó y este es el sexto o el séptimo. Está en la última prueba de galera, y se va a llamar  “Todo el asombro.”

Me di cuenta que a raíz de toda la militancia, uno va tomando conciencia después, uno va aprendiendo en la vida, yo voy aprendiendo permanentemente, fui tomando conciencia del rol de la mujer, como estábamos siempre en un lado absolutamente secundario y desconocido, para hacer determinadas tareas pero a la cabeza siempre los compañeros, no las compañeras y si había eran muy muy pocas. Todo eso causó discusiones y disputas pero bueno cuando fue el exilio o la prisión no importaba si éramos mujeres, hombres o mujeres embarazadas.

Cuando estuve en Francia tuve la oportunidad de hacer un curso de un año. En ese tiempo Europa estaba en otras condiciones de modo que como refugiada ese primer año a mí me pagaban el empleo por hacer ese curso, como si tuviese un trabajo. Digo esto por lo siguiente: durante quince días o un mes teníamos la oportunidad de hacer una experiencia en otro ambiente. Entonces con un grupo de compañeros franceses nos fuimos a Argelia. Éramos unas cuántas mujeres y la experiencia de Argelia nos conectó mucho con las mujeres argelinas pero en su país. Y les cuento dos hechos. Un matrimonio nos invitó a una reunión. Pero resulta que no había mujeres, eran todos hombres. Entonces me planté y dije yo no voy. Y había una que tenía muchas ganas de ir y divertirse y entonces fuimos. Las mujeres habían hecho la fiesta un día antes y la invitación que nos hacían a nosotras era nada más que con los hombres.

Luego, lindando el desierto, en un pueblo, nos hablaron de los famosos baños turcos y nos informamos bien como ocurrían y cuatro o cinco del grupo dijimos vamos. Determinado día para las mujeres y determinado día para los hombres. Les cuento que nunca vi mujeres más libres que ahí, pero completamente en cuero, nosotras también. Una libertad y una tranquilidad, en trabajar mutuamente, en masajes, en ver, en charlar. Además, ahí, se hacen los casamientos y los chicos no me acuerdo de hasta seis años podían asistir los varoncitos también. Entablamos relación con dos de las chicas para encontrarnos y charlar después. Saliendo de ahí, imposible encontrarnos con una mujer.

  • ¿Donde están?
  • En la casa. También depende de la ciudad. En la parte del desierto es distinto. Varía.

Otra invitación que tuvimos fue una cena. Nos invitaron a todos y fuimos. Toda riquísima la cena, pero no había una mujer. Los platos aparecían como por arte de magia pero éramos nosotras con los hombres.

  • ¿Dónde paraban?
  • Nos albergábamos en las residencias de campamento. Ahí empezamos a discutir la situación de la mujer. La experiencia en la militancia, la experiencia de cualquier mujer, chica adolescente y demás. Esa experiencia que para mí fue riquísima. Vuelvo y a empezar de nuevo de cero hasta que me encuentro con esta mujer que me dice “Mira María Teresa, vos sos memoria, vos tenés que escribir” y fueron saliendo los libros. Un día escribí esto y una mujer cuando lo escuchó me dijo “yo pensé que esto era para lesbianas” yo lo escribí pensando en la experiencia de Argelia. Dice así: “Volvieron a encontrarse las dos. Sara y Myriam. Las dos el rostro cubierto. / El perrito ya no estaba. / Las vi ascender, una al lado de la otra –Sara y Myriam- una llevaba un ramo de nardos, la otra el embarazo/No pude ver sus ojos, sólo adivinarlos. /Los soñé negros. /El atardecer era rojo./Sara y Myriam./Iban por una callecita estrecha, serpenteante./Ascendían, una al lado de la otra, el paso calmo, seguro, el rostro velado, el cuerpo al amparo de miradas indiscretas./Desaparecían y volvían a aparecer, en el zigzagueo que las llevaba a las alcobas./Como un deseo bien guardado se abría el susurro de voces y canciones, Sara y Myriam./La alcoba era su espacio, el lugar de todas las palabras./Plaza privilegiada donde no se necesita de un perrito para escuchar la voz fraterna de mujeres que comparten el secreto de noches, des-velos y la maravilla de los cuerpos, y descubrirse en nombres y pronombres./La alcoba era el refugio de sus cuerpos…la celebración del encuentro. (Sara y Myriam)

Les cuento cómo surgió. En Argel nos llevaron los compañeros a la colina, al reducto… como es que se llama. Durante la guerra de Argelia los franceses no pudieron entrar porque es una colina, un laberinto, y desde ahí fue la resistencia. Nosotros, como estábamos con los muchachos subimos. Así que una terraza se comunicaba con la otra terraza. Las mujeres viven adentro de las casas, la calle es de los hombres. De modo que las mujeres eran las conspiradoras, ellas tenían la voz de la revolución y la comunicación estaba entre ellas. Nosotros fuimos ahí justamente por ese tema. Era un lugar inexpugnable. Si en algún momento tienen la oportunidad de ver la Batalla de Argel, aparece en algún momento.

–    Vos estuviste en Argel en tiempos en que Argel había ya pasado. Luego se siguió desarrollando acá en lo que se llamó el plan Cóndor.

–           Si. Además vinieron para adiestrar a la argentina.

–       Por eso cuando mencionaste al plan Cóndor tuve la inquietud de preguntarte, ¿Las mujeres aisladas de la cuestión social, qué decían o cómo habían vivido? ¿Vos pudiste contactarte para saber cómo habían vivido ese proceso?

–   Muy poco y nada. Más eran charlas entre mujeres de las comidas, de las costumbres, de lo que hacen, de porque no pueden, el significado del velo. Además cuando yo estuve en Argelia no tenía ni idea de la operación Cóndor. Esta operación fue puesta en el tapete por esa gran mujer que se llama Stela Calloni. Pero se sabe, sí, que la mujer en la guerra de Argelia tuvo una gran actividad. Cuando volví del exilio en el 86 la verdad es que yo no decía muchas cosas, tenía miedo. Ahí sí que había miedo todavía a pesar de que estábamos en democracia. Incluso más, yo en el segundo año a través de una amiga y de un amigo estuve en el plan de lectura del gobierno de Alfonsín en la dirección del libro y como tallerista íbamos de a dos o de a tres a distintos pueblos del país con docentes, sociedades de fomento, escuelas, etc. Por qué digo esto, porque en un momento me tocó ir a Misiones, con una compañera habíamos organizado todo un plan para recorrer toda la provincia de Misiones haciendo talleres. Al poco tiempo en la feria del libro me entero ahí de que yo no iba a viajar, que estaba prohibida. Me puse a los gritos. La secretaria me dijo María Teresa por favor despacio. ¡No!.¡Es que quiero que se sepa! Por supuesto que fui a hablar con la directora, me senté enfrente y me dijo “querés decirme que estoy en contra de los derechos humanos”. No, no lo digo yo, lo estás diciendo vos.

Por eso, digo, las cosas se fueron sabiendo, se fueron escapando. Y es la responsabilidad que uno tiene de hablar, de hacer memoria, de dejar rastro.

  • ¿Pero te censuraban desde el gobierno de la provincia de Misiones?
  • Desde la Nación. Inclusive cuando renové el pasaporte lo detuvieron. Pero cualquiera hubiese sido lo mismo. Después de semejante dictadura, las cosas no se cambian de un día para otro. Y todavía tenemos coletazos.
  • La poesía que vos escribiste, desde la mirada de la María Teresa poeta y no de la María Teresa militante, ¿te sirvió para curar tu dolor, te sirvió para elaborar algo? ¿En qué creciste incorporando a esta María Teresa poeta?

Yo no sé si soy poeta. Me parece un nombre muy grande. Yo digo que soy escritora y que soy poeta cuando escribo, cuando estoy en la escritura. Después soy lectora. Tengo el placer de releer mis poemas pero no sé responderte así porque soy una persona que vivo con preguntas permanentemente. Para reelaborar yo creo que la escritura pero una serie también de otras cosas, la enseñanza, el tener que luchar, el tener que encontrarte con otros, es lo que a uno le fue ayudando a beber a tragar, a asumir.

  • ¿Y qué lugar ocupa dentro de tu vivencia la vivencia poética?

No sé, no me considero la gran poeta. Solo puedo decir que cada poema es un trabajo estético. Porque también creo que somos palabra, somos lo que decimos, la palabra nos convoca, la palabra nos dice y según el lugar que ocupe esta palabra, arriba abajo al costado con un espacio que se leen porque los espacios son silencio, ¿Cómo digo el silencio? Lo marco entre un verso y otro. Por supuesto que hay un trabajo. Desde mi punto de vista es un trabajo… Adorno decía “Después de Auschwitz la poesía no puede ser…” y este gran poeta Edmond Jabes, judío también, dice que justamente hay que seguir escribiendo. Yo creo que se hace la belleza del dolor.

  • María Teresa ¿querés leernos algo más? Si tenés ganas…

Cómo ganas, indudablemente… (Risas) Para seguir con el tema…este lo escribí…; hacía poco que había vuelto y no tenía dónde estar. Vivía de pensión en pensión hasta que estuve en vacaciones de enero que para mí no eran vacaciones, en la casa de una compañera de escuela, una maestra, que tenía serios problemas con el marido, el marido le pegaba, un genio en fotografía parece, justo en ese momento estaba viajando y entonces me dice Marinés (yo le puse Marinés) “Veinte conmigo así me haces compañía.” Una mujer maltratada, bien de clase burguesa, de modo que todo eso escondido y no hablar. Charlamos mucho, yo lo que podía decir, viste, de denunciar, de decirlo, porque es terrible el dolor de la mujer que lo oculta porque tiene que aparentar. Entonces escribí esto: “Eran los personajes de siempre pero hoy era distinto. No sabía por qué pero era distinto. Cerró el libro. Buscó papel y lápiz. Pasaría la noche entre palabras que se rechazan, se enamoran se hablan se silencian se pierden se redimen./ En la otra pieza estaba Marinés con sus telas, sus pinturas, sus pinceles, siempre con mucho rojo, con mucho negro, óleos, agonías y cenizas./Mucha mujer escapándole a la muerte./Ambas le iban dando cuerpo al silencio y al vacío./La noche era total./De pronto la puerta se abrió y se cerró./Marinés se sobresaltó/Lo huelo -gritó- con los ojos desencajados./ Y era como si el peligro se le dibujara en el cuerpo./ Y escondía su óleo demasiado rojo, demasiado negro, demasiada mujer escapándole a la muerte./ Desde la otra pieza: se abría una ventana. (Marinés)

 

María Teresa Dri nació en la provincia de Entre Ríos en el año 1933, en “esa querencia junto al Río Uruguay llamada Federación y que la represa de Salto Grande sepultó bajo las aguas.” Es destacada su labor en la investigación, la escritura, la lectura y la docencia, dejando en claro su compromiso en los movimientos de liberación. Amenazada por la triple A, en el año 74 es detenida y puesta a disposición del PEN. En diciembre del año 1975 es deportada y después de alguna estadía en Perú y luego en Madrid pasa a Francia con el estatuto de refugiada política. En París trabaja y  al mismo tiempo realiza estudios en la Sorbonne, en el Conservatoire des Arts et Métiers (C.2F) y en el Instituto Superior de  Pedagogía y obtiene el título de Formador de Formadores. La apertura democrática  marca su residencia en Villa Bosch donde retoma trabajos en la docencia, se incorpora a  SADE –capital- y más tarde a la filial de  Tres de Febrero. Allí edita sus libros de poemas, participa  en la elaboración de antologías  y coordina talleres literarios. Obtiene un primer premio por el libro: “Se pronuncia el silencio” en el año 2002. Su último libro “Todo el asombro” fue publicado en el año 2014 por Ediciones Patagonia.

CHARLA CON CLAUDIA MASIN

Imagen

En el marco de Les Parau Parau, charlas sobre literatura y género, recibimos a Claudia Masin. Con una asistencia variada y muy participativa, luego de leer su texto inédito “De cómo se produjo el silencio y qué cosas guardaba”, se inició la charla. El eje central de lo conversado fue la mujer, la poesía y la infancia.

 

GRAFITO

Una noche de luna llena, en la hamaca del jardín,

están sentadas. La madre canta una canción

que repite y repite, podría decirse hasta el cansancio,

sólo que la hija no se cansa: se encanta, se duerme.

Desde esa noche, para la hija, escribir

será escribir la pérdida de ese momento.

La escritura de la canción de la madre demora

el final de la canción misma. Las palabras

existirán para crear esa demora, un instante

suspendido entre la voz y el silencio. Y por eso,

la hija las escribirá con esa facilidad dichosa

con que sólo pueden hacerse

ciertas cosas imposibles.

 

En tus libros se siente la infancia y también el desarraigo. Tenés una óptica migrante, el recuerdo, el origen.

 Yo creo que al haber vivido hasta los 17 años en Resistencia, hay algo de mí que nunca salió de allí digamos, porque hay algo constitutivo que tiene que ver con esa etapa de la infancia o sea es el momento en el que adquirimos los olores, las sensaciones, la visión del mundo. Yo vuelvo mucho en los poemas a esa cuestión de la materialidad, la percepción que uno en realidad la obtiene de la infancia, con las primeras experiencias del mundo. Después aprende conceptualmente, aprende de otras maneras.

    Hoy nos está sucediendo que hay un hablar desde la comunicación en poesía ¿cómo juega esto con el elemento de desalienación que tendría el lenguaje poético?

 La entrada a las palabras es un momento muy traumático y muy complejo para todos y pongo el acento sobre todo en las mujeres. ¿Por qué? Y porque el lenguaje de la comunicación, el que usamos todos los días, el lenguaje que adquirimos en la infancia es un lenguaje muy hegemónico, es el lenguaje que tiene impresas como ciertas marcas no? Por ej, en nuestra sociedad el lenguaje capitalista patriarcal, heterosexual, es el lenguaje adulto.  El lenguaje comunicacional para mí ya viene dotado de todas esas intenciones, marcando jerarquías claras, no? O sea marcando conductas, hombre, mujer, negro, bajo, blanco. El lenguaje de la comunicación diaria, el lenguaje de los medios, el lenguaje con el que nos decimos cosas los unos a los otros y creemos que nos ponemos de acuerdo, creo que está basado en ese que nos fue enseñado. Esto está muy reforzado además en las mujeres, o sea, a todos los niños les es enseñado que ciertas cosas no se dicen pero las mujeres tenemos que tener un código de conducta impecable. Para mí la poesía hace otra cosa con el lenguaje; lo desarticula, disloca ese lenguaje de la comunicación, le va quitando en el mejor de los casos esas marcas y si no hace eso no sería un lenguaje poético. En eso soy muy tajante. Juanele dice que la poesía rompe la función comunicacional. Una poesía que no rompa con eso sino que lo reproduzca sin subvertirlo, no estaría haciendo lo que para mí hace la poesía, nos permite hacer algo con eso que nos fue impuesto, marcado a fuego. Nos descolonializa, es un movimiento muy fuerte.

 Sentimos al leerte una sensación de paz pero hay algo que molesta de lo que vas diciendo.  A algunos les dio la sensación de que es la aceptación de lo inevitable, pero hay un poema que dice “yo nunca me separé” o sea ¿Nunca me separé de mi infancia, me ato a los restos de sombra? ¿La voz poética se niega a lo inevitable allí? , ¿Eso es lo que va impulsándola?

 Son interesantes ambas interpretaciones. Creo que van por dos lugares distintos. Lo último que decís tiene que ver con una rebelión a dejar las cosas como están. Por algo hay tanta vuelta a la infancia. Es también mi poesía una reescritura de la infancia. Como si dijera, no cuento las cosas necesariamente tal como fueron sino que introduzco  ahí las variaciones que puedo introducir. Allí entonces la cambio. Es como decir, no, no es verdad que el pasado no puede transformarse, la poesía puede hacer algo ahí. En ese sentido hay una no aceptación, como volver una y otra vez a ciertos lugares. Pero también hacer eso para poder finalmente aceptar.

 ¿La aceptación es la escritura entonces?

 Claro, el acto de escritura, pero para eso es necesario el acto de rebelión, te rebelas para poder soltarlo.

 Lo que transmite también es el agotamiento, el agotamiento de vivir porque esa cuestión de tanta armonía se vuelve agotadora, la voz poética parece querer encontrar algo y no lo encuentra nunca.

 Si, en eso totalmente me puedo reflejar. Quizá es como ese cansancio del motor, sin duda, hay algo que en la poesía, yo no podría decirte bien qué estoy buscando, tal vez tenga algún punto de contacto con eso que decía el poema que para mí es muy querido y muy cercano y es ese que habla de la curación, no? Algo de esto de curar y ser curado, quiera esto decir lo que quiera decir. Quizá algo de la búsqueda tenga que ver con esto y por supuesto es algo que no se agota, no se logra, no existe algo así como la curación total, pero si existe el ir hacia, dirigirse, quizá algo de eso hay y por supuesto siempre fallido.

 ¿Cómo fueron tus primeros contactos con los libros?

 Entre otras cosas yo por ejemplo tenía una biblioteca gigantesca a la mano. Mi papá era y es autodidacta y artista, fotógrafo y pintor que finalmente terminó dedicándose al comercio, pero era un gran lector. La lectura era para mí la actividad de la siesta, un tiempo de silencio, sin interrupciones, sin obligaciones,  y leía todo lo que cayera en mis manos salvo cosas que por frustración terminaba soltando porque no las entendía. El límite de lo que debía leer y no, según la edad, me lo ponía yo sola, entonces aprovechaba para saquear la biblioteca. Pero me encontraba con esta cosa angustiante de no entender, hasta que empecé de a poco con los años a poder llegar a esos libros.

 ¿Y cómo llegaste a la poesía?

 Había muy poquitos libros de poesía, uno era Gustavo Adolfo Bécquer, y no me movieron la verdad prácticamente nada. Pero para mí la llegada del discurso poético fue con un libro de narrativa, con una novela de Marguerite Duras, se llama “La vida tranquila”, que es la segunda novela de ella creo, una novela que escribió muy jovencita, a los veinte y pico de años y cuya traducción era de Alejandra Pizarnik y eso me cambió por completo de vida. Pensé “pero ¿cómo se puede escribir así?” mirá que yo ya había leído bastante, no? Pero claro, no me había encontrado con la poesía, con gente que pudiera escribir desde ese discurso que rompe con la comunicación.

 Pero en ese momento no pensabas tanto…

 No! En el momento simplemente pensé: “ah…se puede escribir así”. Como una habilitación.

 ¿Vos empezabas a escribir?

 Sí, yo escribía, tendría unos catorce años, una cosa así, y fue una sorpresa enorme. Después encontré algo de Katherine Mansfield. Cosas bastante indescriptibles. Tenía el diario íntimo. Todas estas cuestiones y me daba por intentar con la narrativa. Escribía cuentos que no merecen mucho recuerdo. Después, más adelante, vinieron otros autores que descubrí en la misma biblioteca como Bruno Schulz y recién después de ellos intente hacer algo parecido a la poesía.

 ¿Y en la escuela, qué te pasó?

 En el colegio secundario tuve en realidad el primer encuentro que me marcó en relación al hecho de poder pensar que podía dedicarme a escribir. Si es impensable, sigue hoy siéndolo en Bs As, imagináte lo que era en el Chaco de 1986, y además poesía…

 Ya estamos hablando de democracia…

 Sí, pero de una sociedad muy conservadora. Aunque el Chaco no es particularmente conservador,  a diferencia de Corrientes que es muy religiosa y moralista digamos, no por ese lado, sino porque era una ciudad muy pequeñita, muy aislada o sea, hoy ha crecido bastante y tiene una movida cultural muy interesante. Pero en ese momento no había siquiera una librería interesante. Estamos hablando de Resistencia. Habían cerrado el único cine que quedaba en pie. Era complicado.

 Ese no tener también está presente en tu poesía.

 Sí, era un mundo muy pequeñito y restringido y bueno, el primer encuentro  que yo tengo en el nivel secundario fue con una profesora que es poeta a la que me acerco y desarrollo una relación de amistad entrañable de muchos años que sigue hasta ahora y empiezo a través de las charlas con ella, que era muy particular, empiezo a pensar la cuestión de la escritura como algo que uno puede hacer, que puede dedicarse a eso, si bien yo después termino estudiando psicología y dedicándome al psicoanálisis unos años.

 Pero ¿Qué fue? ¿Un ejercicio? ¿La palabra?

 Fue escucharla, escuchar el amor que ella tenía por la literatura y como transmitía ese amor, leía en clase, nos contaba y nos hablaba de la necesidad de que abriéramos la cabeza, de que incorporaramos cosas nuevas, nos estimulaba a salir de un pensamiento provinciano, que no lo teníamos solamente por vivir en el Chaco.

 ¿Cómo se llama?

 Ana María Donato. Es también docente de la universidad del Nordeste. Ella fue la primera que abrió esa puerta.

 Con respecto al texto “Sobre la poesía de mujeres en el presente nacional” en el que planteas una diferencia entre lo racional y lo que tiene que ver con un lenguaje otro, con un pensamiento otro en donde ubicas a la voz de la mujer: a algunos de los asistentes a la lectura de tu poesía les pareció que ésta no rompe los marcos de lo racional, es una propuesta muy pensada, en dónde interviene siempre la reflexión.

 Bueno, habría que ver que consideramos como pensamiento. O sea, hay una cuestión que es medio complicada  porque si decimos también que la poesía o la escritura de mujeres no sería femenina si fuera reflexiva también pondríamos en un lugar extraño a las mujeres que sería que las mujeres no pensamos. Ese pensamiento nos llevaría en última instancia a poner otra vez el foco o el estereotipo de las mujeres como sensibles y los hombres como pensantes. Pero, un pensamiento que incluyera (que me parece que de ese habla Kristeva) a la intuición, me parece que no habla de ausencia de pensamiento o de reflexión en los textos escritos por mujeres.

 Pensamiento sensible le llamaría Juan L…

 -Sí, por ese lado lo pensaría yo. Y es verdad, hay mucha reflexión en mi poesía, es como bastante incluso hasta filosófica por momentos. De todas maneras, es interesante la lectura que hacen porque tampoco hay límites precisos, acá termina una escritura de tipo femenina y acá empieza la masculina…

 Cómo ejemplo antagónico se pensó por un lado a Bustriazo y por el otro a Girri…

 Yo pensaría también más en un Juarroz. Lo que pasa es que es complicado porque ahí también se puede creer que la escritura femenina sería meramente experimental o jugaría con las palabras y se iría del sentido y no me parece que sea por ahí lo que dice por ejemplo Kristeva, por lo menos como yo lo pienso, pero me parece que tiene más que ver con algo del orden de lo que vos decías, un pensamiento sensible, una posibilidad de pensar incorporando el cuerpo, la intuición, otras cuestiones que suelen estar afuera del pensamiento intelectual puro, ahí estaría más marcada la diferencia, no tanto si la poesía es experimental o no, de vanguardia o no, es más sutil y complejo.

 En realidad lo que propongo es una feminización en el sentido de hombres y mujeres. En el sentido que me parece que nos ha ido bastante mal con un sistema patriarcal, capitalista que es aplastante. Entonces, buscar reunirnos a partir de otra lógica que le podemos llamar femenina, feminizante, yo le llamo así pero podríamos llamarlo de otra manera no? Una lógica que no excluya lo sensible, que no excluya la diferencia, que no imponga por la fuerza, que no sea una lógica bélica sino de fusión, de empatía. Esa sería la idea que subyace en lo planteado en ese artículo no?  Y como ciertos poetas eso lo hacen jugar en sus textos. De hecho, Juan L es el ejemplo para mi más claro de todas esas características.

 Otra cuestión que también vale la pena destacar es la presencia de la madre en tu poesía. La madre como espacio al que uno siempre vuelve, no como una mujer que está ahí o que estuvo ahí sino como un espacio que siempre se actualiza.

 Bayelard habla de la infancia como un estado, no como un tiempo cronológico, sino como un estado que puede ser re-creado a lo largo de toda la vida y que ciertos momentos de la vida nos devuelven a ese estado de infancia, como un estado de sorpresa, de maravilla, de encanto con el mundo, de novedad, de que el mundo se nos aparece como recién conocido, flamante, esos momentos como estados de infancia. Y la madre  como un espacio al cual volver.

 La infancia no como rememoración…

 En realidad toda la re-creación que yo hago de la infancia tienen mucho que ver con lo mítico, con una invención. Hay por supuesto un montón de elementos que efectivamente sucedieron, pero quién puede decir de verdad cómo fue su infancia, son retazos muchos de ellos, contados por los otros no? Que te dicen “vos eras así… y vos hiciste tal cosa” o te muestran la foto. Yo personalmente tengo muy pocos recuerdos de la infancia y esto puede resultar paradójico porque, como ustedes dicen, hay muchísima presencia de la infancia en mis textos.

 Un mundo perdido que puede ser recuperado desde la palabra?

 M-Claro, es un trabajo arqueológico…

 

Claudia Masin nació en 1972 en Resistencia, Chaco. Vive desde 1990 en Bs As. Lleva publicados siete libros de poesía. Uno de ellos, “La Vista” fue Premio Casa de América Madrid. Textos suyos han sido traducidos al portugués, inglés y francés. Ha creado y coordinado junto a otros artistas los ciclos de poesía La musik y El pez que habla. Formó parte de las editoriales Abeja reina y Curandera. Coordina talleres literarios desde el año 2007.

 

 

 

CHARLA CON CONSUELO FRAGA

Congo (mayo 2012)

Cantito

la – muer – te

(y se acelera el ritmo)

la muerte para arriba

la muerte para abajo

(y otra vez se demora)

la – muer – te

Es la última cola

la hija ya se aburre

y mamá escucha

otra canción:

la – mer – te

por arriba y por abajo

y otra vez

y acelerado y suave

y demorarnos

todavía más

la hija quiere

que mamá comparta

el juego y se lo enseña,

chocan las manos

y la hija canta:

la – muer – te

Eco

que la araña te quiere atrapar

corre que la araña

te atrama

que la madre te quiere sacar

la pelusa en tu solapa

oye que la madre

quiere acomodar

el cuello torcido quieta

te quiere abrazar

que la araña no puede guardar

de hoy para mañana

la necesidad

qué madre serás

dime ¿qué madre seré?

con su saliva te cubriré

licuaré tu cuerpo

para digerirte

no hay otro modo

en que pueda alimentarme

debes comprender

que la madre me atrama

-¿Cómo fueron tus inicios en el proceso que te llevó a la poesía?

 Hoy estoy reconstruyendo ese inicio porque estoy viendo cómo se comporta mi mamá con mi hija entonces me doy cuenta que todo empezó mucho antes de lo que yo creía. Por las rimas que le dice, por cómo le habla. Son cosas que yo había olvidado y tuvieron mucho que ver con el gusto por el lenguaje. Más cerquita, un grupo donde nos juntábamos con amigas al principio informalmente, tendría veinte-pico. Ahí entra Claudia Prado y amigas. Con ella hice taller unos cuántos años y fue la que me metió en el desafío de pasar de escribir por un gusto a asumirlo como un trabajo.

-¿Qué te llevó a visitar cárceles?

Un taller. Yo soy abogada. Cuando era estudiante con algunos compañeros nos unimos a una asociación que se llama “La cantora” que hace talleres y otras actividades buscando dar una palabra a quienes la tienen restringida. Ahí hicimos un taller que se llamaba de alfabetización jurídica y era supuestamente un espacio que permitía el debate y la puesta en común de estrategias y herramientas como para defenderse de la situación de estar preso y cosas relacionadas con eso.

Yo en ese momento no quería hacer un taller que tuviese que ver con lo jurídico. Quería hacer un taller de poesía quizás u otra cosa. Me intereso igual porque la propuesta de “La cantora” tenía que ver con buscar algo que ellos llaman la inteligencia colectiva y  un par de cosas que a mí me desafiaban porque yo generalmente estoy más centrada en los individual, en lo íntimo, en la mirada o recorte que uno puede hacer ¿no? Y construir entre varios estrategias de defensa no para una causa en particular sino para situaciones que estamos viviendo en común, eso adentro y afuera es lo mismo. Es difícil. Lo que escribí en el libro o la voluntad de escribir a partir de eso surgió cuando cambió el foco, mas adelante en el tiempo, no en los talleres. Creo que de la cárcel se ha dicho mucho y se ha escrito mucho y sigue siendo insuficiente.

-Una pregunta de cajón que siempre hacemos y que nos va a conducir un poco a hablar de tu poética: ¿pensas que hay una sensibilidad femenina o una mirada que nos diferencia de la escritura de los hombres?

El riesgo es la generalización con la que voy a empezar a empantanar.  Me resulta difícil en cuanto me ato a una cosa que digo acerca de eso o cualquier otra generalización. Pero así y todo hablando en borrador, me parece que las mujeres solemos percibir cosas relacionada con lo mínimo, con lo espiritual, con lo interno, con lo sensorial y esto repito es una gran línea gruesa y no pretende dejar a nadie afuera ni contradecir al varón que en su lado femenino o masculino hace esto mucho mejor que yo. Pero siento que, por ejemplo, en la mirada sobre la cárcel hay un discurso sobre ese espacio que es  masculino, inclusive el discurso que pretende denunciar y evidenciar cosas terribles, inclusive el que se ocupa de hablar de las visitas y de las situaciones. Y es diferente me parece. Desecha cosas mínimas.

-Lo que pudimos leer en algunos de tus textos, sobre todo en el libro “Stabat Mater”, es que hay una mujer que teje sus propias representaciones pero también hay una mujer que teje la misma repetición de las represiones en sus hijos. ¿Qué nos podes decir de esta mirada que tenes sobre la mujer? ¿Hasta dónde llega su responsabilidad en toda esta trama?

Me parece que en Mater lo que me pasó fue tratar de reconciliar esas cosas. Lo reconciliatorio tiene que ver con esto porque si uno no va a limpiar la herida, no se sana, si la tapas se pudre más. Desde el reconocimiento que uno en general dice “afuera esta todo lo malo” entonces en mamá voy a ver todo lo que no me gusta de la mujer y entonces la voy a masacrar, hasta decir pucha ¿qué hacemos con este paquete? y ahí bueno la araña fascinante…la araña teje su estrategia y esto no está ni bien ni mal. Hizo lo que pudo, yo hago lo que puedo y bueno, la responsabilidad ¿Quién nos la va a exigir? ¿Respondo ante quién? Si pienso en términos de responsabilidad, pienso en lo que no pude hacer.

-En el libro se ve como una crítica pero también como un dilema existencial humano, esto de anular una vida actuando endogámicamente…

Sí, sí, hay un poema que habla de eso, de cómo la araña te quiere atrapar, de cómo se comportan las madres, yo tengo esa sensación en el cuerpo, cuando te quiere sacar una pelusita… Y la araña, cuando yo escuche por primera vez eso de que a la presa le succiona todo lo que es el líquido y queda la carcasa del insecto… yo busco que sea una crítica y a la vez con este poquito de misericordia que es decir bueno riámonos un poco porque es lo que podemos hacer.

– Esta imagen ¿la constituís como algo consciente o te sale así porque es una pulsión?

Yo creo que sale, lo veo y lo dejo quedarse porque sino uno no lo pone en un libro. O sea el monstruo lo tengo que dejar salir.

-¿La literatura como una especie de catarsis?

 No sé si catarsis, la ventanita para que salga el monstruo, salga pero vestidito, que lo esté esperando gente…que digamos tenga un lugar en la sociedad…

-¿Cómo te arreglas con el lenguaje? ¿Es un problema para vos?

No, me llevo bastante bien. Me divierto. Cosa que no me pasa muy frecuentemente. Cuando encuentro un momento, me gusta corregir, me gusta buscar como quiero decir, pelearme con el desafío que me propone el lenguaje, a ver si se entiende o busco un efecto. Me llevo una cantidad de cosas que me dicen y que me enriquecen un montón. En cambio, por ejemplo, en lo jurídico no me llevo bien porque estoy siempre tratando de buscar una precisión, esa cosa que contemple como suena y no se trata de eso. Una quiere hacer un proyecto de una resolución con la misma pasión que hace un poema y no…

-Sin embargo pareciera que queres ser muy precisa en los destalles, hay algo de eso también en tu poesía. ¿Escribís indagando en el lenguaje? ¿Por  qué el inglés y el latín en los títulos?

Yo creo que está mezclado. Hay una preocupación. Lo que quizá me doy cuenta es que quiero que esta preocupación no excluya a nadie, aunque es imposible no excluir a nadie. Es un deseo soberbio. Pero en el libro “Cuaderno rojo”, que habla sobre el espacio de la cárcel, a mí se me planteó muy fuertemente este problema. De vomitar un exceso de experiencia: ¿Una tiene derecho a escribir  sobre cualquier cosa? Es una pregunta moral. Entonces ahí se mezcla eso. Por el tema de la intimidad sobre todo. En la cárcel aparecen cosas que son decibles y otras que no son decibles…

-¿Y qué marca la diferencia?

El que padece la situación soporta o no que se sepa. Entonces ese limite a veces lo respeto y a veces no tanto. Hubo una preocupación de alejarme de lo morboso y en otros poemas me relajé un poco y empecé a conectar, a hacer puentes con el lenguaje. De ahí ese poema del sueño lleva el título de Apocalipsis Now, o bien lo que decías del inglés o el latín que me vino de un pasado de chica de parroquia.

En el poema del cantito, por ejemplo, vi a la nena, creo que se llamaba Candela, y el cantito era así, tal cual. Y yo la veía a la madre a las doce en la cola de la requisa y me imaginaba su pensamiento. Una parte del tema de la visita es el encuentro íntimo. Tanta cantidad de mujeres es una energía sexual muy fuerte.

-Estábamos observando el tema de la polifonía. Haces referencia a la literatura infantil, al cine y a las distintas voces que van gestando una especie de trama de evocación y pensamiento en el decir. Y también esta idea de que la araña no puede evitar tejer. ¿Esto tiene que ver un poco con el hecho de hacer una obra?

Me gusta esa lectura. Me estoy posicionando en el mismo balcón que me acabas de proponer y estoy bien cómoda. Porque siento que lo de la polifonía básicamente viene del teatro, el trabajo en común. Yo en una época hice teatro. Tuve varios roles, como actriz, como asistente de dirección, participando de la construcción de escenografía. Ese tipo de construcción para un hecho estético me aportó un montón para la poesía, no solo por la cuestión de todo lo que confluye en el resultado sino también los mundos y las subjetividades que intervienen y como cada cosita que le pasa a cada uno termina influyendo en el resultado final.

Con respecto a esa propuesta de que la araña no puede dejar de tejer. Y capaz que no puede y esa es mi parte de decir, “está bien”, la araña se da cuenta que es parte de su identidad. Yo construyo la identidad con todas esas voces. Lo monstruoso es una de ellas pero también hay otras.

-¿Hasta qué punto le das importancia a la experiencia en la poesía? ¿Qué pasa con la ficción y lo biográfico? Hay una corriente que dice que la poesía no es ficción, porque el yo lírico está presente siempre, el yo lírico es visto como el yo del que enuncia, con lo cual es difícil establecer un límite entre ese yo y lo dicho, casi que se borra; en cambio hay otra corriente que dice que ya por el solo hecho de tener de mediador al lenguaje la memoria cae y lo que el yo lírico enuncia no es lo que vivió sino una representación, una ficción. ¿Vos como ves esto?

Me encanta porque lo primero que me apareció por la cabeza fue cuando empecé a hacer proyectos de resoluciones jurídicas: leía lo que decía la parte actora por ejemplo entonces decía “este tipo tiene razón, pobre tipo, mira lo que le pasó” y a continuación leía lo que decía el otro y “ay! no… yo estaba convencida de la posición A hasta dos segundos atrás y ahora me vino a arruinar toda la estructura”; entonces un poco cuando te escuchaba decir la primera, me gustaba y después la segunda también…. Me atraen las teorías en general, me gustan, me atraen porque son balcones para mí, entonces uno puede ir a visitar un balcón y explorarlo y ver y después seguro que en uno se siente más cómodo que en el otro pero yo siempre termino así: a ver, qué tiene este para ofrecer, y no me quiero perder de nada. En cuanto a la experiencia y lo biográfico hay una tarea muy seria que hacen los teóricos que yo no hago y no estoy formada en ese sitio y picoteo todo lo que puedo, todo lo que llega, pero con escasa seriedad y disciplina entonces sé que esta respuesta es así con alfileres. Desde ese lugar a mi me parece que el yo lírico es en cada poema algo distinto, no sé si hay un yo lírico que permanezca.

-Es como si el yo lírico no permitiese jugar…

Juega con sus reglas y las cambia cuando se aburre. Por eso lo liberador del espacio de la poesía: las cosas se construyen y caen. Son para “ese” poema o para “ese” libro. Algunas son más rígidas, otras más flexibles pero en un momento caen y se construyen otras.

-¿Y qué les da unidad entonces?

La voluntad de mantenerlas mientras una le sea fiel.

-¿Qué importancia tiene la poesía para el ser humano?

A mí me gustaría que tuviera tanta más. Pensado desde el deseo, para mí es como una gotita de bálsamo, ¿no? Si uno logra encontrar una conexión con lo poético es como una bocanada de brisa en un día como el de hoy, tan caluroso. Algo generador, algo que te conecta con lo más profundo tuyo, un cable a tierra. Que también puede ser lo que le pasa a todo el mundo cuando escucha una canción que le gusta, que lo conmueve…

CHARLA CON ESTELA FIGUEROA

estela figueroa

“A BUENOS AIRES TENDRÍA QUE IR CON UN ACOMPAÑANTE TERAPEÚTICO…”

Atropellada. Selectiva. Blanda. Inocente. Despiadada. Así se ve a sí misma buscando al poema por las calles quien fuese invitada por la cancillería a venir a Buenos aires y se preguntó ¿pero qué habré hecho yo? La última vez que viajó hasta capital fue por un reportaje a Bioy Casares. “Este país es bastante horrendo en que parece que todo transcurre en Bs As y no es así…” Estela Figueroa, dueña de una voz que se hamaca continuamente entre lo biográfico y los estados de una conciencia casi fantástica que agranda el tamaño de lo pequeño y nos invita a la percepción de aquello que en general no es mirado, latido primario donde despierta  el roce con la belleza que es al decir de Rilke el primer grado de lo terrible: “todo ángel es horroroso”. Estela no se olvida sin embargo  de ofrecer un escape, una vía siempre abierta de retorno a lo real que, en su poesía, es acaso una simple sensación o la mirada de una experiencia siempre apegada a la casa y sus alrededores.

 

LOS COMIENZOS

Contános un poco acerca de tus comienzos con la escritura, la génesis de tu escritura.                                                                                                     Provengo de una familia que cuando yo nací eran muy muy pobres porque mi viejo era militante del PC y entonces si no tenias el carnet no podías trabajar… llegó a ser secretario del  gremio de la construcción a nivel nacional y de alguna manera yo sabía, e incluso lo pienso ahora, que lo que a mí me iba a salvar era la inteligencia y escribir porque me iba a dar el lugar en el mundo que no tenia y en este momento me acuerdo de ese poema de Emily Dickinson que dice “es mi carta al mundo que nunca me escribió”; desde chica, a los 13 o 14 años escribí en la puerta de adentro de un ropero: Yo quiero ser escritora. Empecé como todo el mundo leyendo a Neruda, todos empezamos nerudiando y después seguimos vallejiando. Me acuerdo que al poeta peruano lo leía con una compañera del secundario y había cosas que no entendíamos ni por puta, por ejemplo cuando en un poema dice “es como si me hubieran puesto aretes” y mi compañera me decía “me parece que el tipo se siente que lo quieren ridiculizar”… Después tuve la fuerza de irme de mi casa a los 18 años; iba al instituto del cine que no servía para nada pero tenía una biblioteca fantástica, así que empecé a leer mucho y después algunos padres de amigas tenían buenas bibliotecas así que bueno…

Cuáles fueron los libros o los autores a los que estuviste más apegada en esos momentos. Te puedo decir que me impresionó mucho y aún me gusta, aun lo amo, Los siete locos….Samuel Becket, todavía recuerdo de memoria algunas frases de un libro de él, por ejemplo una que dice: cansado de mi cansancio, blanca luna postrera, único pesar, ni siquiera eso…Después empezó Virginia Woolf, Henry James, gente que todavía releo no?

Tu aproximación a la escritura fue en primera mano a través de la poesía o escribiste otras cosas. Siempre escribo poesía. Ocasionalmente he escrito algunos cuentos, un ensayo sobre la metamorfosis y amo el género del reportaje que practico, no? ¿Cómo entras en la literatura argentina? ¿Por qué autores, aparte de Arlt? Mirá yo recuerdo que me gustaba ir a verlo a Juanele Ortiz pero no lo podía leer salvo los poemas primeros porque Juanele era el gran drogadicto argentino aparte de un gran poeta entonces no le podía seguir el ritmo y a veces  recuerdo  que después de ir a verlo salía con una especie de euforia, tomaba unos mates con Juanele y salía pensando que todo era posible que yo iba a escribir…y era que Juan tomaba mate con anfetaminas entonces yo salía muy entusiasta de la casa de Juan y muy anfetada… yo no soy una gran lectora de poesía…me gustó muchísimo Zama y por supuesto Boquitas pintadas me dió vuelta la cabeza…

Te tiro algunos nombres y vos me decís: por ejemplo, Juan Gelman.                                                                                                                  

Mirá, nunca lo leí, salvo alguna prosa suelta para dar en clase porque los alumnos querían…

Bustriazo OrtizNo sé quién es…

Y saliendo de la literatura argentina, Silvia Plath…? Ah… por favor, de ella he leído la obra poética y la novela La campana de cristal que un poco narra cómo empezó el cuadro clínico de ella, es fabulosa…

Pizarnik? Eh…no, no la he leído…te digo una cosa, una vez saqué de una biblioteca una biografía de Pizarnik y pensé ¿Por qué tengo que leer esto? Leí dos o tres páginas y la dejé…No hay ningún decreto que diga que uno tiene que leer poesía argentina, y hablar bien de uno mal del otro. Yo no leo casi poesía pero soy fiel a autores que he conocido en mi juventud de los cuales como se diría vulgarmente me he nutrido y que a lo mejor eran malas traducciones, como ser Pound, Montale, Pessoa, aparte que eran lecturas comunes para todo un grupo  que seríamos cinco amigos más o menos. Para nosotros era una obra de culto El oficio de vivir de Pavese, los poemas de Pavese, las novelas…pero nunca me interesó estar al día ni en la literatura ni en la ropa…en este momento yo leo mucho sobre la vida de los animales, realmente me apasiona. Aparte te quería decir que por ahí con mis amigos, aunque muchos han muerto y quedan pocos,  yo soy como un monstruo sin tiempo, tengo amigos de 80 años y tengo amigos muy jóvenes, y con ellos no hablamos de literatura…

LA TALLERISTA  

Contános un poco de tu experiencia en la cárcel.

Te cuento, eso fue hace mucho tiempo, yo estaba en un área del ministerio de educación que se llamaba Promoción Comunitaria; entonces íbamos a escuelas muy, muy marginales y a mi me pidieron que si quería hacer un taller en  el recién inaugurado pabellón de menores de la cárcel de las flores y te digo que veces no dejaba de ser un motivo de angustia, porque en realidad el delito ha cambiado mucho, te estoy hablando de hace veinte años.  Todos los chicos que estaban allí era por problemas entre bandas enemigas. Tiros, chuzazos. Sólo conocí a un chico que en medio de un brote mató a toda una familia. El era del campo.

Los chicos conmigo fueron amorosos, yo les leía, les enseñaba a algunos a leer  y a escribir con el  scrabble,  porque yo no sabía alfabetizar y bueno ¿qué tenían en común? Que eran muy pobres porque en la misma época, otros que provenían de la clase media, cometían delitos grosos y bueno, el juez de menores se mostraba “muy comprensivo” y los hacía salir del país. En cambio estos pobres chicos iban a parar allí y estaban hacinados, te puedo decir que nunca me dió miedo estar con ellos,  siempre les tuve mucha confianza; en general eran semi-analfabetos, por lo tanto les leía y empezábamos a charlar y les preguntaba si alguien quería escribir algo, escribir era que me dictaban a mí, no? Y fue así como hicimos bastantes números de una revista.

Qué les leías? A ellos les gustaban las poesías de amor y copiaban pedacitos para sus mujeres; me acuerdo que yo tenía un libro muy berreta que era como el libro gordo de petete, una antología universal de la poesía y ese libro a  ellos les apasionaba y quedaba ahí…a lo mejor le pedían a algún guardia que les leyera cuando yo no estaba; y después este…me acuerdo que ese chico que era el único que había matado un día me dijo “Estela quiero hablar con usted”  él nunca había querido hablar ni con jueces ni asistente sociales ni nadie y me contó todo: cómo lo había hecho,  porque lo había hecho,  y me acuerdo que a la noche lo estaba pasando en limpio en mi casa y vomite porque era algo terrible.  No sé cómo es ahora ese lugar pero las cárceles son siempre una porquería donde los chicos salen peores de lo que entran pero aparte había otra cosa, esos  chicos que estaban presos querían salir en libertad pero cuando salieran los estaba esperando la muerte porque ellos habían matado a uno de tal pandilla y esta pandilla estaba esperando que saliera para matarlo…

Y esto te influyó  en la escritura, en los temas…notábamos en la lectura que hay muchos elementos por ejemplo de la literatura del terror…Yo me asusto  con la vida real…; la cárcel fue una experiencia personal, fue un trabajo y cuando me di cuenta que no lo podía hacer más, dejé…fui quedando muy sola  allí, con los veinte chicos porque el psiquiatra ni aparecía,  la asistente social les tenía miedo porque le habían pegado una vez, la psicóloga tampoco aparecía…; tampoco yo sentía que era una experiencia limite porque los chicos conmigo eran buenos chicos, no eran monstruos….

¿Esa experiencia no influyó en vos como mujer que toma la voz de la escritura? Si influyó no me di cuenta, tampoco cambió mi percepción del mundo porque yo sé que a la cárcel van en general los que no tienen plata para coimear, los que no son millonarios van  a la cárcel, salvo que sean casos muy muy sonados, y que los chicos que van a parar allí son chicos de las villas pero eso yo lo sabía de antes, lo que si te puedo decir es que me conmovía en ellos la dulzura que podían tener, que yo creo que a mí siempre me mostraron el lado bueno porque yo iba los lunes y ellos los domingos habían tenido visitas, entonces me guardaban galletitas, salamín, dulce de batata y no podía dejar de comerlo porque me daba cuenta que  era un presente extraordinario, no? que me guardaran algo de lo que sus madres habían llevado. Pero es una experiencia que no volvería a hacer.

PROFESIÓN: SUS TAREAS

Hace un tiempo hago collage que son cosas muy pequeñas y que me llevan mucho tiempo y he inventado personajes, una es Lulu que no tiene brazos porque la madre se olvidó de hacérselos y el otro personaje es un gato, el gato de mi hija mayor. Pero, bueno, eso lleva tiempo, ahora tengo pensado uno y capaz que me lleva toda la tarde y termino a la noche pero de todos modos  no creo que me vaya a hacer rica vendiendo mis collages.

La otra vez  me paso una cosa que me parece curiosa, dado como se vive ahora. Una chica que es amiga de mi hija, el marido de ella fue con mi hija a una escuela de arte. Y bueno, ella organiza el vernisage, se desvive cuando el marido hace una exposición, trabaja realmente muchísimo y todo para que se luzca él. Un día  me regaló un trabajo de ella que es maravilloso y yo que soy una hdp le dije: “¡pero esto es mejor que lo que hace tu marido! ¿por qué no lo mostrás?” Y mi hija me dijo: “mamá ¿qué querés, qué se separen?” pero realmente era algo precioso, una miniatura y ella se quedó así como con ganas de  esconderse y le digo: “mirá vamos a hacer una exposición así te animás” “¡ay -dice- sería una felicidad!”. Me pareció terrible que escondiera una producción tan bella.

¿Considerás que el hecho de ser mujer te marcó para escribir? Mirá, la verdad que a mí no me ha ido mal siendo mujer porque hice más o menos lo que quise hacer y pese a haber mantenido la casa, porque me separé cuando mis hijas eran muy chiquitas, siempre logré tener tiempo para mí, o sea que yo no creo en eso de que no pueda hacer porque se tienen hijos. A lo mejor ponía el despertador a las cuatro de la mañana  o cinco para tener esas  horas hermosas de silencio porque después empezaba toda la batahola de los desayunos,  el colegio. Yo siempre me hice tiempo para mí.

Qué cambios y evoluciones notas en tu escritura? Esto lo noto mas en un libro inédito que tengo, donde he usado la menor cantidad de palabras posibles para expresar una idea o sentimiento o como se le quiera llamar. Creo que en la forastera hablo mucho de mis hijas que hay como una nostalgia por la ida de mis hijas, y en este otro no, este otro lleva de título algo que ponía la cana cuando detenían a una mujer “profesión: sus tareas”. Me gusta mucho ese título, ahora si me preguntan por qué se lo puse,  no lo sé. En Santa Fe hay una  mujer que se le dio por analizarme. Ella trabaja para el CONICET. Ay!  ha escrito tanto sobre mí que yo un día le dije:  “Analía todos tus ensayos son diez veces más  de lo que yo he escrito”. No sé…   uno puede pensar algunas cosas, como que en mis primeros textos está el tema del doble, que en el segundo esta el tema de las chicas, de la ida de las chicas con las que no lográbamos tener una buena relación y que por suerte cruzo los dedos ahora se está dando. Nunca hubo una censura pero siempre me miraban como de costado. Ahora como que ha habido un pacto silencioso, estamos aprendiendo a respetarnos  más. Creo que las relaciones entre madre e hijas son siempre complicadas está el tema por parte de ellas de diferenciarse de mí,  pero si  de algo estoy segura es de que me valoran por mi trabajo con la literatura, que valoran mi generosidad para con ellas, que saben que pueden contar conmigo.  Una amiga me contó que entró en el facebook de mi hija menor, en el día de la mujer y ella  había puesto que saludaba a dos grandes mujeres: a Estela Figueroa y a Susana Trimarco. Eso me mató porque Susana Trimarco es el monumento a la madre.

Como construís la voz de madre en la literatura? Mis hijas son muy  importantes para mí y anoche tuve taller y llevé un poema de Montale sobre la felicidad entonces conté un estado de felicidad por el que yo había pasado. Fue como cercano al éxtasis. Después de tener a mi hija menor yo andaba por el centro, me acuerdo perfectamente la esquina donde estaba  parada y habían pasado dos meses del parto y sentí que me estaba viniendo la menstruación entonces sentí que en mi nada había quedado lesionado, que todo estaba volviendo a su ciclo no? Y lo único que pude pensar es tengo mis hijas y tengo mis padres y me pareció que eso se parecía mucho a la felicidad y fue un placer muy muy grande. Yo se lo conté a un amigo y me dijo y claro nunca ibas a decir “y tengo marido también”…

El otro día cuando estuvimos acá en casa leyendo tus libros en equipo y compartiendo lo que habíamos leído solas. Estábamos muy enganchadas con cómo construís el espacio interior de la casa, la realidad que está demarcada por el patio y teníamos curiosidad por preguntarte cómo surgía esto y por esa construcción del espacio interno, de lo intimo, la realidad adentro de la casa…¿cómo surge este espacio desde donde la voz del poema habla?  Mira no tengo la menor idea… yo creo que el que escribe no conoce mucho el mecanismo que se da en el momento en que escribe…la casa es una cosa vital para mí, la casa,  las plantas…una vez le preguntaron a Hemingway (que no me gusta,  pero sí la respuesta que dio) le preguntaron cómo escribía, como construía y ¡ay! dijo nunca lo pensé y si lo pienso en una de esas corro el riesgo de no poder seguir escribiendo…

¿Tenés ganas de leernos unos poemas tuyos como para escucharlos de tu voz…? Estela lee varios poemas, entre ellos “Vegetales” cuya génesis explica asi: Yo tenía la idea de que la erica antes de secarse larga un hijo. Tenía esa idea en la cabeza de forma recurrente, fui a Córdoba porque la forastera lo editó Carlos Ferreira. Bueno entonces les cuento que andaba con esa  idea y yo sentí que mucha gente andaba como hurgando en lo que yo escribía, no? Como que quería a lo mejor ver una segunda intensión, tener una interpretación de algo que uno ha escrito en un momento. Uno no ha estado totalmente consciente de lo que hacía porque  cuando yo escribo es como que alguien me dicta entonces casi no corrijo. Como decía Lope de Vega: mi reino es de este mundo pero también del otro, no?

¿Vos pensás que realmente hay una sensibilidad femenina? Yo creo que sí, y esto no implica que (no digo nada de los hombres) pero creo que hay una sensibilidad femenina que es más abarcativa…abarca más …abarca mucho…por ejemplo: yo me imagino a esa mujer que estaba en una celda y a veces a las madres las llevaban con los chicos (te estoy hablando de un campo de concentración acá), y a lo mejor  yo he vuelto sobre ese tema porque tuve varias amigas presas y escribí otro poema sobre el tema y una amiga me contó hace añares  (lo que pasa que las cosas vuelven tal vez ella ni se acuerde) y me contó que cuando en la comida  venía remolacha las mujeres que tenían hijos guardaban un poco de jugo. Estaban tan pálidas y tan demacradas que cuando venían los hijos a las visitas se ponían en las mejillas el jugo de las remolachas para que los chicos no se sintieran tan mal …

Y a partir de que mundos fluye esa sensibilidad femenina: el interno, el hogar, la maternidad, la mujer como una persona más dentro de la sociedad. Mirá, yo he hecho valer muy bien mis derechos  de trabajadora  en mi lugar de trabajo, incluso fui a hablar con mi rector (de esto hace añares) porque a los hombres les pagaban más que a mí y fui a exigirle que me pagaran igual; por otro lado no quiere decir que no haya hombres que también gocen de esas cosas, para nada, pero yo disfruto mucho arreglando las plantas, hay mucho de erotismo, de sensualidad depositada en todas  esas cosas, cambiando las cosas de lugar, cocinando, me gusta  mucho cocinar, cocinar es dar amor, no? es dar comida, también me gusta tejer,  o sea, me gusta abrigar…

Nacida en 1946 en Santa Fe, ciudad donde reside, Estela Figueroa ha publicado los libros de poemas “Máscaras sueltas” (1986, traducido al italiano) y “A capella” (1991). “La forastera” fue editado en la ciudad de Córdoba, con el sello de Ediciones Recovecos y el apoyo de la Secretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe. Figueroa trabajó en talleres literarios con menores alojados en la cárcel de Las Flores —experiencia que volcó en la revista “Sin alas”— y publicó también “El libro rojo de Tito”, sobre un personaje popular de Santa Fe, y “Un libro sobre Bioy Casares”, donde compiló una serie de estudios. Actualmente dirige la revista La Ventana, que publica la Dirección de Cultura de la Universidad Nacional del Litoral y está  cargo de una antología de poesía argentina conformada por fichas mensuales con un poema que se distribuye en forma gratuita en librerías, bibliotecas, escuelas, etc.                 

Un extracto de esta charla fue publicado en la revista SUDESTADA, en el número de octubre de este año.

NORA DE ARCE NOS CUENTA SU EXPERIENCIA EN EL ARTE

Tal vez me quise detener frente a las cosas imaginarias que pasaban por mi cabeza. Allá por los 5 años, creo recordar, tomaba las tizas y dibujaba sobre las paredes de mi casa, los vidrios transparentes del patio, los cajoncitos de una vieja máquina de coser o alguna hoja de papel de listado que recibía de regalo. Asi comencé y siempre quise seguir investigando texturas en todo tipo de superficies: papel, cartón, madera, lija, tela, oleo , acrílico, ceritas, pasteles… todo.
El ser mujer marca mi identidad y ese es el núcleo de mi obra ademas del paisaje…
La gente siempre fue muy generosa conmigo. Mi primera profesora del barrio, se llamaba Blanca, fue mi primera experiencia y un profesor que aporto lo suyo; ambos insistieron que la imaginación era lo más importante en esto del dibujo y la pintura. Cuentos, historias, imágenes de revistas como Billiken, Anteojito, fueron poblando mi mundo. Un mundo de fantasía, donde todo era posible. Yo no empecé copiando imagenes, sino plasmando lo que se me ocurría y tuve muy buenas devoluciones. Gané los premios que había en el Club de barrio, luego a dibujar los pizarrones para los actos escolares, a concurrir a los concursos de Pintura entre escuelas. Todo era parte de ese mundo. Mi mundo.
Siempre me conecto con la gente que se detiene a observar mi obra (alumnos, turistas, maestros del arte, amigos, familia) ellos permiten que mi trabajo se “complete”. Sin el público el artista no cierra su obra, y a la vez el artista se nutre de la mirada del público. El público a su vez se siente participante y a veces hace catarsis como el artista…
Creo firmemente en el AZAR. Nada mas azaroso que el arte para mí. Por ello el sentido de una obra de arte es descubrir que puedo hacer diferentes cosas cada vez que tengo una inquietud, un color, un tema o un concurso. No  obsesionarme con nada, no me gusta forzar. Quiero que mi energía fluya, y que aparezca lo que hay adentro.
Los espectadores ayudan mucho a que descubra por donde tengo que seguir. Lo mas dificil es saber eso. Y yo trato de descubrir esas señales, Señales que son los comentarios sobre mis series, por supuesto tienen que ver con lo que tenga que ver con mi identidad como mujer desde lo íntimo y lo social, desde el trabajo y lo natural. La naturaleza representa a lo femenino, “la madre tierra”, y en mi obra siempre aparece. En mi Licenciatura tome el tema de la relación entre El Cuerpo, el camino y el movimiento. De como la energía del cuerpo se hace una con el paisaje, el camino es parte de ello…
Lo visual de siempre es para mi lo mas importante. Estamos en una época, como le llamaba el filósofo Vattimo, de “la percepción distraída”, donde lo superficial, lo descriptivo, lo mediático van por sobre lo profundo, lo narrativo, lo íntimo…entonces el arte, lejos de estar muerto (como afirmaba Nietzsche) está más vivo que nunca porque la visión del artista no se detiene, sigue creciendo, buscando nuevos horizontes: el arte digital, el arte povera, el arte efímero, el body art, el arte de la tierra… en fin nuevas formas de arte.
Tengo muchas series de trabajos. En cada serie tengo mis preferidos, pero hay uno que se llama “CORAZÓN DE LATA”, es una obra que hice un dia muy triste que me llevó a un potrero donde encontre materiales para realizarla. Es una obra que nació con material reciclado y me demostró que a pesar de estar mal siempre podemos hacer algo mejor y hasta ganar una beca … Sí !!! con ese cuadro pude tener acceso a una beca muy importante para mi en ese momento que me abrió nuevos caminos…
Hoy dia el arte tiene su lugar en el mundo  y creo que la publicidad ha podido aprovechar cosas del arte y si bien el mercado tiene sus dueños, el valor de la obra se la da la gente desde otro lugar, un lugar que tiene mucho mas que ver con lo moral, lo afectivo, lo humano. Quizás mucha gente no tenga acceso a ese mundo, ya que como decía Kant: “no todo el mundo tiene la capacidad de emocionarse frente a un color, un paisaje, una linea …” A veces estamos tan acostumbrados a aceptar cosas que el mercado nos quiere imponer, pero está en nosotros seguir “cultivando esa sensibilidad” que es el mundo de la estética, en definitiva ahora al alcance de todos ya que forma parte de LO COTIDIANO.

“… No hay hecho más real que este escrito sigue siendo todo intenso profundo desolado”

Entrevista a Luciana Romano

Luciana Romano es una poetiza que nace en 1977 en la Ciudad de Buenos Aires, se inicia escribiendo cuentos, cursa la carrera de cinematografía en Lomas de Zamora y en 1997 gana el premio al mejor guión, muchos hemos visto sus talones filmados en la escalera del Instituto del Profesorado “Alicia Moreau de Justo” para algún video-poema. En 1998 funda el Grupo “Etcétera” que tuviera como sede la ex imprenta-editorial Argonauta dirigida por Juan Andralis. Desde 2003 colabora en la organización del especio “Video Bardo”. “Vapor de fotos” es su primer libro de poemas que contó con el apoyo del fondo del Fondo Cultura B.A.

-¿Cuándo comenzaste a escribir y qué te llevó a hacerlo como una actividad permanente?

-Es difícil precisar un comienzo, sin dudas fue el diario íntimo el primer espacio donde escribía fuera de las peticiones escolares. Escribía cualquier tipo de cosas ahí, frases sueltas propias o ajenas, trascripción de grafitis, desahogos cotidianos. Eso habrá empezado calculo yo cerca de los 10 11 años y se extendió unos años durante la adolescencia en los cuales fui incorporando algo que yo suponía “letras de canciones” con un cierto ritmo que olvidaba en muy poco tiempo. Lo que sí recuerdo fue la primera vez que escribí un cuento, fue a los 13, no me acuerdo de que trataba pero ahí fue como que tuve la primera sensación de decir- escribí algo guau- y que costó, que hubo que pensarlo. Las “letras de canciones” no me llevaban tiempo, salían de un tirón. Ese año escribí varios cuentos que tiré al año siguiente porque no me gustaban. Qué me llevaba a hacerlo es una muy buena pregunta para la que no tengo mucha explicación, supongo que siempre fue más o menos lo mismo. Se me ocurría una “canción” o una historia y ¿Qué otra podía hacer que escribirla? Jamás se me ocurrió esa pregunta. Gracias.

– ¿Cómo viviste los 90, en cuanto a la actividad cultural?.Existe un corte aquí.

– Bueno los 90’ fueron los años más productivos a nivel artístico personal. Por esos años incursioné en todas las áreas, plástica, teatro, algún que otro arrojo musical… fueron años de búsqueda exquisita donde descubrí que las letras de canciones eran poemas y que ese era el modo de expresarme con el que me sentía más a gusto. Mientras que a nivel macro cultural parecía que llegaba el comienzo de la frivolidad, no era lo que yo percibía en ese entonces. Calculá que en el 90 tenía 12 años y hasta los 15 sabía poco y nada del mundo artístico y político, del mundo en general.

– ¿En qué consistió el grupo “Etcetera” y qué te dejó como artista?

-Fue un grupo de arte y política que formé junto con otros chicos en el trascurso del 97 98 y que definitivamente es muy largo de explicar en que consistió porque se fue construyendo día a día pero básicamente queríamos un lugar donde poder experimentar distintas artes y donde pudiéramos a la vez darle un contenido político. Muchos habíamos pasado por algunos partidos de izquierda y habíamos salido con la idea de que los espacios políticos no tenían centrado su interés en el arte, en ese momento. El arte de los partidos se reducía a pintar banderas y pancartas con frases nada poéticas digamos. Entonces fueron dos ejes,  a la vez por un lado el tema del espacio físico concreto donde experimentar todas las artes de forma autodidacta, estabámos hartos de maestros, profesores o cualquier tipo de directiva partidaria. Y como no teníamos los medios para poder tener un espacio físico indispensable para lo que queríamos, decidimos ocupar. Y eso ya da para largo así que resumiré diciendo que pasamos en menos de 6 meses por tres lugares hasta instalarnos por azar objetivo en la antigua imprenta y editorial Argonauta. Me dejó mucho, fui armando todo ese proceso. A nivel de trabajo en grupo fue un master jaja y a nivel de trabajo artístico personal fue un lugar donde descubrí que mi vida nunca estaría muy lejos de una biblioteca jaja.

– Te parece que aportó al movimiento contracultural este grupo?. ¿Por qué?

Sí, definitivamente aportó y sigue aportando mucho fue una experiencia de rescatar utopías y tratar de llevarlas a la práctica. Cuando por fin nos instalamos en esa imprenta y luego de un buen tiempo empezamos a pensar que si bien no queríamos direcciones políticas y partidarias, no queríamos tampoco quedar solo aferrados al área artística y así fue como empezamos a acercarnos a H.I.J.O.S., que eran pibes que habían nacido más o menos en la misma época que nosotros y al ser una organización de derechos humanos donde lo político no implicaba lo partidario creímos que era un buen espacio para desarrollarnos y por suerte a los H.I.J.OS les pareció también algo que sumaba y que era importante para sus objetivos de ese momento. Ahí fue que en escrache a Sánchez Ruiz incursionamos con una performance que representaba las crueldades de este Médico de la muerte y con las bombas de pintura para señalar la casa de los genocidas. Y creo que a nivel contracutural fue una experiencia que aportó a las practicas en general, las performance sobre todo fue una práctica que creo “Etc”,  reavivó por lo menos en las marchas. En el circuito contracultural “Etc” creo que aportó esto de la autodidaxia en la formación. Las sucesivas tomas también siento que aportaron al circuito contracultural en el sentido de decir, estos pibes lo hicieron, se puede algo así. Nosotros ocupamos en el 98 en el abasto cuando el barrio estaba siendo desalojado para hacer el shoping, eran tiempos donde nadie pensaba en ocupar un lugar para hacer allí arte. La gente que ocupaba lo hacía por necesidad habitacional y creo que “Etc” abrió las cabezas en ese sentido, no sólo por necesidad habitacional se puede pensar en ocupar. El arte y la vida son un todo y la necesidad de producir arte es una necesidad vital del ser humano.

– ¿Cuáles son los nudos de significado centrales en tu libro “Vapor de foto”?

-Los nudos de significados realmente no son premeditados y por eso quizás no es muy fácil para mi explicar de qué tratan esos nudos de significados, pero en general vapor de foto se mueve por sus divisiones dentro de las que para mí están los significados. Algo que subyace.

– ¿Fuiste descubriendo los sentido centrales u obsesiones propias o fue una decisión consiente?

-Tanto “Vapor de fotos” como el libro inédito que estoy armando tuvieron el mismo proceso de organización. Soy una antología de mí. Primero hago una selección de los poemas que me gustan, después los releo una y otra vez y los voy ubicando de forma tal que para mí tienen alguna relación, sin que sepa a ciencia cierta cuál, armo divisiones en ese todo intuitivamente. En general los poemas pasean bastante antes de ubicarse en el lugar definitivo. Todo ese proceso en general no lleva menos de un año, hasta que claro los nudos de significados se van construyendo, ahí el lugar dentro de cada división es más rápido, digamos que ya está más cerca su organización definitiva.

– ¿Qué significa la poesía para vos?

– La poesía para mi significa ese lugar donde la realidad deja de ser narrativa, donde los sentidos de las palabras y los significados pueden hacer del mundo otra realidad.

– ¿El hecho de ser mujer, influye en tu escritura?. Por qué ?

– Creo que influye todo lo que soy en lo que escribo, de forma casi determinante, así que el ser mujer también influye. Claro que en vapor de foto hay una preocupación en torno a esa premisa de mujer que tiene como mandato social procrear y toda la vorágine de crueldades que se desprenden de esa nefasta concepción de la mujer, pero eso tuvo que ver con uno de los nudos de significado del libro pero no con todos, creo yo. En el inédito esa preocupación está ausente. Creo sinceramente que todo lo que soy es carne de poesía y ese ser es multifacético.

– ¿Cuáles fueron los autores o autoras mas importantes para vos?. Por qué

– En primer lugar, y sin demagogias uno de los autores más importantes para mí, para mi formación dentro de la poesía es sin lugar a dudas Spinetta, me hizo conocer autores como Artaud o Prevert (al que escuché nombraba en una entrevista y salí a buscar sus libros, sus poemas) Además de eso el flaco me dio esa perspectiva de que lo que yo creía letras de canciones eran poemas, digamos que fue una de las guías más importantes para mi. Después los autores surrealistas franceses menos Bretón, que nunca me gustó ni me pareció auténtico y los argentinos Edgard Bayley, Pelegrini, Enrique Molina, y Gustavo Aguirre aunque no entre dentro del surrealismo argentino fue un autor que descubrí y me gustó mucho. Hay un libro maravilloso que se llama Poesía Buenos Aires que junto con la antología surrealista dirigida por Pelegrini fueron y siguen siendo lecturas centrales.

– El trabajo con el lenguaje en tus poemas es muy importante: ¿qué pensás encontrar en la búsquedas de las formas?, ¿qué valor le otorgas a las vanguardias?

– Busco en el lenguaje las posibilidades infinitas que tiene de comunicar a través de una poética que exprese y transmita sin explicar. El lugar que le otorgo a la vanguardia es relativo, por un lado me gustan leerlos pero a la hora de escribir soy creo muy tradicional, claro que hoy el surrealismo vaciado de contenido es ya tan canónico que me parece es una risotada del destino para esos escritores.

– ¿Hay una relación entre la vida y la literatura o son carriles distintos? ¿Existe el arte comprometido?

– Leo como te decía anteriormente que uno escribe lo que es, lo que si eso del arte comprometido me da un poco de escalofrío.. digo mi poesía es comprometida desde el momento en que soy sincera en mi poesía, si a veces tienen crítica social es un detalle para mí. El arte comprometido, el nombre, la clasificación me parece más una postura políticamente correcta que una actitud frente a la vida. Mi poesía esta comprometida conmigo como yo con ella en esa dialéctica nunca voy a dejar de ser comprometida yo con lo que escribo. Después si lo que escribo esta comprometido con la realidad política eso es un asunto temático, que va y viene por suerte no me quedo en temas sino me aburruría tanto, tanto, escribiendo siempre de lo mismo, o siempre de la misma forma…

-¿Qué valor tiene la poesía en la sociedad hoy?.¿Cuál es el poder de su palabra, si es que a tiene?

– Creo que a la poesía para muchos es algo así como una vieja pesada y que muchas veces se olvidan que la poesía puede y está en todos lados y que no es exclusivamente una serie de palabras escritas. Veo que las metáforas por ejemplo están en muchos discursos de presentadores de programas de tv y que todo el tiempo aparecen recursos poéticos en la tv en programas que no tiene de poético más que eso. Un ejemplo es Mariano Peluffo, ese tipo está todo el tiempo jugando con recursos lingüísticos en sus intervenciones televisivas desde las metáforas a las analogías, claro no está visto como un poeta ni muchísimo menos digo que lo sea pero lo advierto en otros casos y eso hace que diga que la importancia de la poesía para la sociedad es muy grande, estará camuflada de superficialidad, estará envuelta en un producto comercial pero está  vigente también en la calle y en la cotidianeidad de todos. Cuando un pibe le dice al otro “gato” le está diciendo algo distinto al significante animal, está cargando su palabra de sentido en ese contexto, quizás a otro le diga lo mismo con otra intención comunicativa, esa palabra es de una versatilidad asombrosa en el lenguaje corriente. La gracia, el hecho de ver lo poético está en la capacidad par advertirla, para escucharla, pero está y es de gran importancia en el lenguaje corriente.

-¿Se enseña poesía en las escuelas, se puede enseñar la poesía?

– No se ve en el profesorado, en la formación docente así que difícil que se vea en la escuela secundaria, es el género paria que todos dejan para el final del programa al que casualmente nunca se llega. Creo que es una cuestión de no saber que hacer con un género que parece descarta la comprensión, la explicación y todas esas series de expectativas que los docentes esperan de sus alumnos. Es un género tan inútil como imprescindible por eso mismo, porque no rehúye de plano a ser pasto escolar, por eso me sorprende que los docentes de literatura y todos en general se quejen de que los chicos no entienden nada pero a la vez ni locos les dan un género donde no haya que entender…

– ¿La mujer tiene para vos un desarrollo en la literatura más importante? ¿Qué pensás con respecto a la escritura de mujeres, te sirve leer mujeres en cuanto a sus problemáticas o consideras que es igual?

– Igual que con el tema de la poesía comprometida me parece que eso de reivindicar la poética femenina, solo por estar hecha por mujeres últimamente obedece a una forma de ser correcto políticamente. Creo no obstante que la poesía hecha por mujeres tiene características que a lo largo del tiempo se han ido consolidando más allá de una moda del momento. Es evidente que nos hemos tenido que hacer un lugar y que ese lugar no siempre fue ni prestigioso ni pertinente ni digerible ni cómodo ni muchos menos igualitario, como en el resto de las áreas de las prácticas sociales, pero no creo que se defina por el género ni por el sexo, sino por temáticas, por símbolos recurrentes que obedecen a ese lugar que hubo que hacerse, de resistencia de estar por fuera. Hay un poema de Susana Tenhon que dice exactamente lo que pienso al respecto que trata de una mujer que viene a hacer una antología

“para hacer una antología/de escritoras en vías de desarrollo/desarrolladas y también menopáusicas/aunque es cosa sabida que sea como fuere/todas las que escribieron y escribirán en Argentina/ya pertenecen a la generación del 60″

y remata diciendo  “es una antología democrática/pero por favor no me traigas //ni sanas ni independientes”

He combatido personalmente desde lo lingüístico para salir de esa estereotipación, alejarme del dolor, de la angustia. Esto lo digo pos, muy pos” vapor de foto”, donde de alguna manera había una cierta comodidad con respecto a ese lugar. A la hora de escribir cualquier cosa puede ser el disparador, servirme o no servirme, es muy azaroso.

– ¿Cuáles son tus búsquedas estéticas actualmente? ¿Hay una relación entre la ética y la estética o no?

– El último libro “7 pájaros, 3 perros, 2 mariposas y un pez” es casi una conquista a la síntesis que buscaba también en “Vapor de foto”, pero este libro es completamente diferente está cargado de un aire bucólico si se quiere alejada de lo humano. Creo que la relación entre estética y ética es personal. En la medida que me soy fiel respetando mi búsqueda estoy siendo ética. Por otro lado, justo es decirlo, no tengo opción jaja; nadie me ha ofrecido nada para torcer mi voluntad.

“… Es imperioso velar muertos vivos
para resucitar en la frente de los deseos…”

Shhhhhh…..